La importancia de planificar correctamente una reforma integral

Además de contar con el personal adecuado para llevar a cabo una reforma integral, hay otros ingredientes que inciden en la buena marcha de una obra. “La buena planificación de una reforma es algo básico” apuntan desde Reformadísimo, empresa de reformas integrales en Madrid.

Además de evitar las prisas y respetar los tiempos necesarios para cada tarea, calibrar el tiempo que requiere cada cosa es de vital importancia, aunque no es una tarea sencilla. Por eso se recomienda la contratación de profesionales como los de esta empresa de Madrid con dilatada experiencia en reformas integrales.

 

Por qué hay que respetar los tiempos en la planificación de una reforma integral

Una reforma integral conlleva la gestión de varias tareas distintas, cada una con sus tiempos y sus plazos. Si éstos no se respetan la calidad de la obra se resentirá, entre otras cosas, por lo que es importante contar con una empresa especializada que se encargue de realizar una correcta gestión de los plazos.

Cada fase de la obra lleva su tiempo, incluso cuando se termina una puede que haya que esperar para comenzar la siguiente. “Por ejemplo, si se ha preparado una pared hay que dejar que seque bien antes de pintar o decorarla” apuntan desde Reformadísimo. También es importante llevar cierto orden y sobre todo, utilizar el sentido común. “Antes de reformar el suelo y las paredes, lo conveniente es cambiar todo lo relacionado con cables y tuberías”.

Las prisas pueden llevar a no tener cuidado en el orden de realización de las tareas. Desde Reformadísimo advierten que “dejarse presionar por los clientes y contratar más personal para intentar terminar antes una reforma integral no es aconsejable”. Tampoco poner a realizar la mayor cantidad de tareas posibles a los operarios ya que “los plazos apretados pueden llevar a no respetar los tiempos necesarios” por ejemplo, para el correcto secado de suelos y paredes. “Lo más recomendable ser firme, no agobiarse y respetar los plazos”.

Y es que, las consecuencias de estas prisas se podrían ver reflejadas en unos acabados de peor calidad justificados por la falta de tiempo. En un principio puede que no se noten demasiado pero, con el tiempo, podrían comenzar a aparecer en forma de grietas, baldosas que se levantan, parquet cuyo barniz dura menos que un suspiro, etc. “Si la reforma se hace sin prisas, da tiempo a cuidar los detalles. Si no, es imposible” justifican desde Reformadísimo.

En cuanto a los tiempos, en una reforma integral varían en función de cada etapa de la obra. Por ejemplo, al inicio de la misma, el avance suele ser rápido, con muchos operarios trabajando. Es además la fase en la que los cambios se aprecian más ya que implica todas la demoliciones y todo el levantamiento de nuevos tabiques. Más adelante, con la instalación eléctrica o del agua u otra serie de cambios menos visibles, el número se reduce y hay clientes que tienden a relacionar este hecho con un retraso en la reforma de la vivienda. “Nada más lejos de la realidad. En las obras se sigue una planificación prácticamente por semana y existe un compromiso de plazo que las empresas serias como la nuestra cumplen” apuntan.

 

Cómo evitar dejarse llevar por las prisas en las reformas

Lo primero que hay que hacer para evitar precipitarse con los plazos en una reforma es ser realista con las fechas. Para ello es necesario estudiar bien los plazos necesarios para realizar cada una de las tareas de la reforma integral, después anotarlas y calcular en cuánto tiempo puede hacer cada una el personal. Y no hay que olvidarse de anotar el tiempo que debe pasar entre las fases de la reforma.

Tener en cuenta todos los tiempos de la planificación de una reforma integral y planear sus etapas sin prisas es más complicado de lo que parece. Por lo tanto, lo mejor es dejarlo en manos de los expertos en reformas de una empresa de reformas con experiencia como Reformadísimo.

Por último, las empresas de reformas integrales tienen que ser conscientes de sus opciones y no engañarse aceptando más reformas de las que se puedan realizar acortando los plazos de otras. “Ante todo, hay que ser sincero con el cliente, y si tiene prisa habrá que explicarle que a lo único que pueden llevar es a un peor acabado y a defectos en el futuro” concluyen desde Reformadísimo.

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